miércoles 11 de enero de 2012

De amores imposibles

"Ya me había dicho mi madre que no me fiara de las personas con los labios finos, pero es deber de uno el hacer caso omiso a las madres para otorgarles el derecho natural de recriminar que no hayamos atendido a sus consejos.
Según mi madre, las personas de labios delgados mienten mucho. Para mi ella era sólo una chica a la que se le veían las costillas cuando se tumbaba boca arriba. Tardó días en decirme su nombre. Habría preferido que fuera muda, o sorda. Cuando te das cuenta de que la persona de la que estás enamorado está muerta te mueres tu detrás."
(Fragmento de un texto escrito por mi prima Eva)







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