Hoy sería una tarde veraniega de no ser porque nos encontramos a 15 de octubre y eso sí que no le gusta nada a mi padre. La carretera de Cedeira se fundía bajo los neumáticos del coche:
-¡Qué bonito debe de ser esto en otoño!-exclamé mirando el frondoso paisaje a través de la ventanilla del coche.
- Ya estamos en otoño- me corrigió con tono molesto- Hace demasiado calor, no me gusta.- Pues si ya es otoño... todos estos árboles deben de ser de hoja perenne- añadí.
- No lo son. Los árboles aún no saben que es otoño, por eso no perdieron sus hojas. El tiempo nos engaña y no me gusta.
- Pues yo creo que es bonito cómo el sol ilumina los árboles.
- Sí, pero en verano. En otoño el sol alumbra distinto. Mira, yo sé como es el tiempo aquí. Este año hemos tenido un verano horrible y ahora tenemos un otoño veraniego- me explicaba mientras ponía el disco de The dark side of the moon.
- Dicen que hay sequía, que los pantanos están secos. Aunque al parecer la próxima semana lloverá- contesté mirando al cielo.
- Pues hoy, lo que parece, es que no va a volver a llover... Nunca más.

Por qué solo tienes cosas pesimistas en "una de dos"? Quiero marcar me gusta (:
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